Detrás del mar mas lejos de la línea que separa el agua del cielo, donde la luna llena se relaja y a veces juguetean traviesas las estrella. Es en ese lugar donde duermen mis sueños
“Debo inventar un idioma para no decir, no para negar porque de eso no se trata. Si no para ocultar el dolor el quebranto la desilusión Esa que se entromete en la vida porque uno se ha ilusionado tanto. Y ha querido creer –querer- y no dejar que los cuervos aquellos. -Los cuervos de Poe- canten a ninguna hora del día.”
Gioconda Belli
Quiero aprender a no decir. Quiero que no hablen las palabras, que no exista ningún eco. Quiero un silencio eterno, entre los dedos Que hablen los ojos Que susurren las manos Que callen los cuerdos Y griten los locos Quiero un idioma sin adverbios, sin pronombre y sin verbo.
No quiero decir más. Quiero ser adicta a mi silencio. Que pasen las horas y se pudran de tedio. Quiero no decir, que no es lo mismo que callar. -Callar es otorgar- solo quiero no decir
No quiero hablar más. No hay nada más que hablar No puedo decir ya nada más.
En todo tiempo y lugar frente a un poder, la mirada sostener y no cejar.
Si el preceptor en la escuela, a su sabor, te impone regla y candela y sinrazón, piensa que no hay que aguantar y, puesto en pie, la mirada sostener y no cejar.
Si te escupe un comisario “los papeles”, y te azuza su bestiario de lebreles, sabes que no hay vuelta atrás, y sin carné: la mirada sostener y no cejar.
Si el jefe explica en la empresa, con detalle, que la crisis está espesa y a la calle, di que tú eres capataz de tu taller: la mirada sostener y no cejar.
En estos días en que el mundo temiendo la entropía se dobla sobre sí mismo, es cada vez más ardua la tarea de pregonar anuncios optimistas.
No hay evidencias que soporten la esperanza de vientos enrrumbándonos hacia ignotos continentes plenos de verdor o de palabras que acierten y nos expliquen los mutuos agravios. Al contrario: el tiempo acumula pruebas contra las posibilidades del equilibrio.
Hay cientos de seres pereciendo mientras otros asisten impávidos a sus agonías -espectadores en mullidas butacas pulsando botones- Una sociedad de voyeaurs bendice su abundancia. -Los muchachitos en el centro comercial disparan y acumulan puntos destruyendo enemigos imaginarios. Técnicas sofisticadas recrean masacres en salas de cine de innumerables pantallas.-
En medio de la avidez hombres y mujeres resuelven la certidumbre de su muerte inevitable dando la espalda al destino común, aferrándose a una minúscula y transitoria felicidad.
Llueven los hombrecitos con los paraguas, como en el cuadro de Magritte. Cada quien tapándose como puede del sol abrasador Cada quien imaginando que sobrevive y que está de más soñar en voz alta.
Poeta dentro de mi soledad. Testiga de este mundo soez, me arrastro con mis alas pesadas hacia la cumbre desde donde me lanzaré como Icaro, una y otra vez, porque quizás porque tal vez porque no me resigno.
...Nunca sabré que espero de él ni que conjuro deja en mis tobillos pero cuando estos ojos se hartan de baldosas y esperan entre el llano y las colinas o en calles que se cierran en más calles entonces sí me siento náufrago y sólo el mar puede salvarme.
Mario Benedetti
GRACIAS ,hombre que se comió a la mitad del Señor Marquez. Por recordarme estos versos.
Y dios me hizo mujer, de pelo largo, ojos, nariz y boca de mujer. Con curvas y pliegues y suaves hondonadas y me cavó por dentro, me hizo un taller de seres humanos. Tejió delicadamente mis nervios y balanceó con cuidado el número de mis hormonas. Compuso mi sangre y me inyectó con ella para que irrigara todo mi cuerpo; nacieron así las ideas, los sueños, el instinto. Todo lo que creó suavemente a martillazos de soplidos y taladrazos de amor, las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días por las que me levanto orgullosa todas las mañanas y bendigo mi sexo.
El peso de la noche es el peso de las preguntas que no tiene respuesta. La noche es de los enfermos , de los inquietos, no hay manera de liberarse de su tiranía. Se pude encender la luz , abrir un libro, buscar en la radio una voz reconfortante pero la noche sigue ahí al acecho: de la oscuridad venimos, a la oscuridad volvemos y oscuro era el espacio antes de que el universo tomara forma.
Extraído del libro , Escucha mi voz de Susanna Tamaro
Porque el amor, según he oído decir, unas veces vuela y otras anda; con éste corre y con aquél va despacio; a unos entibia y a otros abrasa; a unos hiere y a otros mata
A veces me siento como un águila en el aire. -Pablo Milanés
Unas veces me siento como pobre colina y otras como montaña de cumbres repetidas.
Unas veces me siento como un acantilado y en otras como un cielo azul pero lejano.
A veces uno es manantial entre rocas y otras veces un árbol con las últimas hojas. Pero hoy me siento apenas como laguna insomne con un embarcadero ya sin embarcaciones una laguna verde inmóvil y paciente conforme con sus algas sus musgos y sus peces, sereno en mi confianza confiando en que una tarde te acerques y te mires, te mires al mirarme.
Mientras dura la mala racha, pierdo todo. Se me caen las cosas de los bolsillos y de la memoria: pierdo llaves, lapiceras, dinero, documentos, nombres, caras, palabras. Yo no sé si será gualicho de alguien que me quiere mal y me piensa peor, o pura casualidad, pero a veces el bajón demora en irse y yo ando de pérdida en pérdida, pierdo lo que encuentro, no encuentro lo que busco, y siento mucho miedo de que se me vaya la vida en alguna distracción.
No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma
no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios
no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo
pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana
y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo
así que así durmiendo aun con los ojos abiertos del deseo en las palabras por la pura vigilia del más nuevo silencio en la hendida perpetua pasión contra la luz rebeldía en otra sombra que no es de voluntad
no vendrán por nosotros y estaremos .
............................... Antonio Méndez Rubio
Hola Martín: Aquí estoy en la terraza , sola , frente a la costa. No hay viento , el mar está quieto. Una confesión : la soledad ha dejado de herirme . Mejor aun : me permite revisar, casi diría descifrar, mi pasado sin gracia. En un platillo de la balanza coloco mis odios; en el otro , mis amores . Y he llegado a la conclusión de que las cicatrices enseñan; las caricias , también.